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viernes, 20 de mayo de 2011

Monólogo Ausente


Cómo despertar de un sueño que se ha convertido en pesadilla, aún consciente que se está soñando y que el sueño se ha convertido en imágenes dolorosas, no imaginaba que alguien que había estado dormido tanto tiempo no pueda controlar sus sueños y sus tiempos aun consciente de todo lo que momento a momento acontece en su existencia, no son más que imágenes que parten de su memoria y transmutan a partir de su imaginación y de todos sus más profundos deseos, acaso soy un juguete en manos de mi mente, mi cuerpo no responde y los monólogos no me bastan, se hacen tan tediosos, recordaré algo de esto, quizás no, algunos dicen que todos los días soñamos mientras dormimos, pero pocas veces los recordamos.
Que día será este? Cuanto tiempo llevo en este letargo?  Y esos murmullos tan familiares y lejanos me están volviendo loco, no siento mi cuerpo, es un sueño un maldito e infernal sueño que no quiere terminar, todo se presenta por retazos, retazos de una existencia vacía y siempre, siempre regreso a mi monólogo, no sé si me libera de perder mi cordura o es parte de mi locura, antes, ya no se hace cuanto, ni siquiera sé si de verdad fue antes o será luego, soñé con un fénix glorioso que volaba sobre un campo dorado que terminaba en un lago negro y muy brillante, no había sol o luna, tan solo un firmamento color vainilla, como un cuadro de Monet que recuerdo mucho, y el ave majestuosa, yo estaba sentado en una colina al lado de un árbol púrpura, admiraba el mítico animal y deseaba surcar el cielo como él lo hacía, apoderarme de lo más alto, hasta que ardió en llamas, era un espectáculo fantástico y antes que las cenizas cayeran al suelo emerge otra joven con un plumaje más brillante en llamas, pero no solo era una vida que renacía frente a mí, imponente y etérea, intocable, inalcanzable y yo me sentí más pequeño, mortal e insignificante, ante esta ave que nunca desaparecería, luego de nuevo todo se apago, la oscuridad regresó y de nuevo los ,murmullos inteligibles a veces demasiado cerca, casi todo el tiempo he pensado que perdí la cordura y que es una laberinto en que mi mente me atrapó y nunca podré regresar a casa.
En mis sueños soy un hombre, al menos así me veo en mis extravagantes aventuras, en lo más profundo de mi subconsciente, un hombre joven de cabello negro, alto, a veces con barba, otras con el cabello largo y la ropa siempre es diferente pero el personaje es el mismo. No recuerdo mi nombre, creo que es porque realmente no lo necesito, tampoco una edad, aquí el tiempo o funciona de la misma forma y además creo que todo lo que pasa y cuanto siento no es más que una idea preconcebida de algo que creí cierto en algún nivel de mi existencia. No veo nada, pero lo presencio todo, soy al mismo tiempo autor, personaje y público en los pequeños teatros que arma mi cabeza, ¿tendré cuerpo?...
Y además como se que existe algo físico que pueda llamar cuerpo que no es un concepto de mi imaginación, nunca he tocado a ninguno de los otros.
-Cállense, cállense, por favor me vuelven loco!
Lo siento es que a veces son como un coro griego gritando mis pecados, se que los tengo porque siento culpa y dolor, será que acaso estoy muerto y estoy en alguna clase o nivel de inferno Dantesco.
Saben a veces sueño con la silueta de una mujer corriendo por un campo lleno de margaritas y solo es su silueta nada mas, corro tras ella, el cielo es violeta en un hermoso y eterno amanecer, nunca la alcanzo solo veo sus formas y mi único anhelo es llegar hasta ella, hasta que desaparece y todo queda en un silencio y una quietud abrumadora, es como si fuera una tormenta, Lilith la mujer tormenta, es un nombre extraño y a veces risible, creo que es el lugar y la escena más recurrente en este espacio en que no me encuentro…
El silencio es insoportable y llenarlo con mi voz o con la que creo que es mi voz, es lo único que me queda para no sentirme desaparecido, es una reafirmación insolente de una existencia improbable, pero es lo único que me queda, y ni eso lo puedo controlar, por que cuando llegan los paseos no puedo decir nada solo soy un espectador, no puedo objetar, gritar y a veces me aterroriza quedarme ahí para siempre o saltar de sueño en sueño hasta que todo sea un collage incontrolable y desenfrenado, en medio de una locura inmediata, quisiera saber si alguien me escucha, o si me pueden hablar, en algunos momentos me invento otras voces y trato de crear conversaciones, pero siempre regreso a mi estúpido monólogo y termino hablando a nada o más bien a nadie. Creo que estoy en el infierno caigo y caigo y no me detengo, ahí viene la luz llega y quedo ciego…..
Nooo!!!!, lo siento ya regresé, eso no era un sueño era una pesadilla, la que más odio y a la que mas temo, si tuviera corazón se me saldría por el pecho o se detendría no se que podría aplicar en este caso, lo odio, odio ese lugar. Lo contaré parte por parte, primero llega la luz y quedo ciego en medio de una caída, lo siguiente que veo es un cielo rojo en medio de unas montañas oscuras, y en el medio hay un lago rojo como la sangre, no, estoy seguro es sangre, caigo en el lago todo es muy confuso trato de nadar, pero es muy espeso y fétido, y cuando logro salir no hay playa ni arena solo piedras, muchos montones de piedras y estoy descalzo.
Todo duele y apesta y empieza a llover, llueve sangre camino hasta lo que parece un árbol, pero está muerto solo son ramas secas, encuentro un sendero de piedras más pequeñas y lo sigo, a lo lejos veo una silueta, pero no es la de Lilith, es una silueta con forma humana, pero igual que a mi mujer tormenta no la alcanzo, hasta que desaparece, sigo un camino de piedras mas pequeñas y llego a un abismo muy oscuro, trato de ver el final de este agujero, pero es negro y enorme no se ve el otro lado, por largo tiempo trato de rodearlo, pero no hay nada más, trato de regresar, pero ahora el camino no está y tras de mí hay una montaña gigantesca, una montaña que termina en abismo, trato de subir, pero mientras más avanzo más cerca está el borde y más inclinada la montaña, así que termino contra una pared y un abismo, pego el cuerpo contra la pared y en un instante el fondo del abismo emerge y la pared se acerca mas y mas, cuando al fin logro ver el fondo del abismo puedo ver siluetas humanas flotando en sangre, otro lago rojo y la pared y el abismo se convierten en uno, trato de gritar y de aferrarme al muro, lo araño con todas mis fuerzas, pero no logro ninguna, caigo inevitablemente al lago, pero justo antes de tocar la sangre se abre la pared y me traga.
Regreso a la oscuridad gritando, es una pesadilla maldita, es un sueño implacable e inclemente, creo que cuando, en algún instante, caiga dentro de ese lago de sangre y tortura, me quedare en ese lugar tan lleno de dolor y mugre, y jamás, jamás podré salir, o gritar o al menos desaparecer……
***
Hola -dijo la mujer, sentada en el fondo de la habitación, justo al lado de la cama.
Como está - pregunto el hombre que acababa de entrar, ella respondió con un tono trágico pero tan doloroso y apagado .
Ahora está mejor, pero hace una hora lo perdimos por dos minutos. Respondió ella.
El hombre bajo el rostro y una lagrima se deslizo por su mejilla y solo salió de sus labios un lo siento, cargado de impotencia y rabia.
Hoy es su cumpleaños, dijo. Le traje flores y una botella de vino.
Ella lloró con tal desesperación que calló sin fuerzas en los brazos de él, que también lloraba.
Si, dijo ella tratando de reponerse, además hace dos años, en una noche como esta, que no despierta.
Alexander Naranjo



martes, 10 de mayo de 2011

Habitarte

Déjame sentir, déjame soñar, déjame vivir, déjame perderme, es tu cuerpo el lugar donde quiero habitar, tus labios, tus manos, tus muslos, tus caderas son mi reino, no hay lugar donde pueda existir mas allá de mi, mas allá de mis pecados y de mis demonios.

Soy esclavo de tu ser, de este sentir, de este momento, a tu lado, soy esclavo de mi otro ser, soy esclavo de ese otro que eres tu, ese otro mujer, que me complementas, que me habitas, que me hieres y me das el paraíso.

No dejes que me pierda, no dejes que el mundo me aleje de tí, llena el camino de migajas de ti, para llegar a una casa, a ese lugar donde ambos habitamos, el uno en el otro.

Alexander Naranjo



jueves, 5 de mayo de 2011

Fragmentos.

I
El monstruo que me carcome por dentro es como el dragón
caído y derrotado que con su ultimo aliento de vida, me hiere 
de forma mortal y su nombre es soledad....


II
A donde va el tiempo que se escurre entre mis manos,
a donde va el amor que atravesó mi corazón,
a donde voy yo, sino fue amor lo que sentí,
a donde va todo aquello vivido,
a donde quedó, sino es el tiempo perdido del amante,
solo queda la fría y oscura soledad de extrañar lo que no existe.


III
Pasa el tiempo lento, demasiado lento y permaneces, 
no se si a pesar de él o por él, por el tiempo que paso 
pensando en ti.
Aún habitas en mi, en mi cuerpo en mis labios, 
en mi corazón, como puedo arrancarte de mi vida
si estas aferrada a mi alma.
Este dulce tormento me deja sin corazón, 
te lo entregue tan fácil, maldita soledad!!!!


Alexander Naranjo





Cadenas

Aquella sensación en los brazos, aquel mal sabor en los labios, el silencio que inunda toda la habitación, el frio en mi costado; ¿qué hora marcará el reloj?; te has ido y te has llevado tu abrazo suave y sensible, te has llevado tus besos agridulces, te has llevado tu risa incontrolable y contagiosa y por ultimo te llevaste tu cuerpo, que incluso en los momentos en que me fuiste arrebatando tus abrazos, tus besos, tu risa al menos sentía el calor de tu piel en ese lado de la cama. Ahhh y tu aroma, es el único que no se va, permanece igual que cadenas atando mis manos y mis tobillos a ese recuerdo aun tibio de tí en mi lecho.
Alexander Naranjo

domingo, 1 de mayo de 2011

HOMENAJE A SABATO:

 Llega la oscura noche que ya había contagiado tu mirada, te vas como un grande entre grandes, un héroe que al fin, antes de cumplir cien años sobre la tierra, parte de ella dejando un maravilloso legado de letras increíbles de obras extraordinarias, dotado de un talento como pocos, te vas, pero en mi corazón  siempre quedará el recuerdo de un escritor sabio, de un gran hombre y de un incansable guerrero por la humanidad y los derechos del prójimo, en una búsqueda constante de la verdad, como lo hiciste en el informe Sábato; obra fundamental en la historia de Argentina una lucha por las víctimas de la junta militar. Más allá de las más profundas pasiones, el dolor y la oscuridad que habitan en el corazón del ser humano, le diste sentido a la existencia de todos los latinoamericanos que conocimos y sufrimos al lado de Juan Pablo Castel, de Martin e incluso de la maravillosa Alejandra a quien en su demencia amamos con una locura literaria, de los que quisimos hallar nuestra propia Alejandra en este tortuosos devenir que nos mostraste a través del ojo argentino en Abaddón. Hoy me despido y homenajeo con estas insulsas letras a un grande de la literatura latinoamericana, un genio, un físico de la novela psicológica. Paz en tu tumba Ernesto, que tu recuerdo y el de tu trabajo por la humanidad permanezcan, no solo en nuestros corazones, sino en la vida de cada uno de los que conoció tu obra.
Alexander Naranjo 30 de abril de 2011.