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miércoles, 6 de julio de 2011

II
El cigarrillo perfecto.

Levanta su cuerpo tembloroso y lleno de sudor, su alma aun no regresa a él y su corazón parece incapaz de seguir el paso, late como si estuviera fuera de su pecho y ella lo sostuviera con sus manos desnudas.

Su cuerpo desnudo, su espalda tibia y con un aroma a lujuria, ella se queda tendida aun suspirando y tratando de tomar cada bocanada de aire que se le escapó, el trata de reponerse lentamente se sienta en la cama se pasa los dedos por el cabello y se limpia el sudor de su rostro, todavía no se compone, aun siente correr por todo su cuerpo el latigazo de pasión, de éxtasis que le sacudió, que le partió el mundo en dos, como si un rayo le atravesara el cuerpo partiendo de la cabeza y fulminando su espalda, su columna vertebral se descarga en su sexo y lentamente con la paciencia de un sabio busca la salida por sus pies, que no paran de temblar, somos solo humanos y cuando alcanzamos un lugar en el cielo, lo hacemos cuando nos despojamos de todo frente a otro, cuando desnudamos nuestra alma, nuestro corazón y lo dejamos todo, absolutamente todo y en ese instante de vértigo y entrega, sentimos el abismo de la soledad desaparecer bajo nuestros pies y por un instante nos sentimos realmente cerca a esa otra carne, a esa piel, a ese deseo, a esa pasión que nos consume, que nos deja exhaustos y felices tranquilos navegando por un mar etéreo de una paz infinita.

El sonrie con una felicidad que le sale por los poros, sonríe, no solo con la boca, sino con el cuerpo con los muslos, con las piernas, con el pecho, con las manos, con los ojos, sonrie con todo lo que de él se puede tocar, ella lo mira por un instante y en la comisura de sus labios se empieza a dibujar esa sonrisa que tienen las mujeres cuando estan perdidamente enamoradas, es una extraña combinación entre ternura, deseo, satisfacción y protección, se voltea y sus pechos quedan expuestos, maravillosos templos de pasión y ternura, se toca la cabeza y mientras la sonrisa se escapa cierra los ojos como si regresara a ese instante en que ambos salieron de sí para convertirse en sexo, puro y sin limitaciones mas allá del dolor y del amor, mas allá de ellos, del tiempo y de la sucia habitación en que se encuentran.

Él se levanta aun mareado, pone a sonar su canción favorita, toma un cigarrillo, se acomoda al lado de ella y la abraza, le susurra al oído muchas de esas cosas que la gente se dice en la cama, tal vez un te amo o tan solo un suave beso en el lóbulo de la oreja, es uno de esos actos que pertenece solo a los amantes que lo han dejado todo en el campo de batalla, que han entregado hasta el ultimo de sus suspiros por alcanzar esa tan anhelada conexión con ese otro que es el objeto de sus deseos y pasiones incluso las mas oscuras e innombrables.
Enciende el cigarrillo con una pasividad parsimoniosa como si se tratase de un ritual, mientras aspira la primera bocanada de tabaco observa el cuerpo desnudo, tembloroso y aun cubierto de sudor de ella, aun siente el éxtasis da un par de bocanadas mas, y no se puede contener lo tira, toma un poco de café frío sobre la mesa y empieza de nuevo la búsqueda, el acto de reencontrarse.

Alexander Naranjo julio 7 de 2011

lunes, 4 de julio de 2011

TRIADA

I   PARTE
Soñando:
La noche inunda mi ser, una larga caminata en medio del frío y algo de lluvia, una lluvia tenue e imperceptible que me abriga dulce y tan suave como el terciopelo, eso es, son gotas de terciopelo que caen bajo la luz de la luna, incluso en medio de la mas profunda soledad y aunque puede ser tan embriagante, es muy importante, tan solo hallar otro ser, ese otro que pueda estar sintiendo, pensando algo similar, un ser para identificarse que mitigue aquel poderoso y oscuro sentimiento de soledad.
Paso al lado de una joven muy hermosa con una correa que al final tiene un perro, el animal se acerca y olfatea mis botas, miro a la joven, no llega a los veinte años, me sonríe cariñosamente, le replico la sonrisa y hago un comentario tonto sobre el clima, hablamos y damos un paseo juntos, me cuanta que es mi vecina hace cuatro años, que nos encontramos casi todos los días en el elevador y en el pasillo, que incluso estudia en la universidad donde dicto algunas clases, es increíble como la rutina de tu existencia elimina tu percepción de los otros y lo mas importante, la belleza que habita en cada uno de nosotros.
Al final la acompaño a la puerta de su apartamento, de la nada surge como una fuerza natural, incontrolable, me besa en la boca, no puedo evitarlo es un beso cálido, dulce, sabe a fresa, huele a canela, termina el beso me mira profundamente y con su mano libre acaricia mi mejilla como si toda la ternura del mundo habitara en un solo gesto que parece etéreo, imperceptible, pero logro sentir cada uno de sus dedos recorriendo lentamente mi rostro es un instante de una belleza profunda, como una explosión de colores que dura un segundo y luego se pierde en la oscuridad. Se pierde tras la puerta de su hogar.
Camino unos pasos hasta la puerta de mi apartamento, me quedo unos segundos ante la puerta como si abrir fuera el fin de un maravilloso momento donde no era yo, era otro, un personaje de alguna de mis historias que se enfrentó a la inmensidad del universo, a  la belleza y a la sincronía de un día normal que se convierte en algo misterioso y que halló lo que buscaba, alguien que con un gesto y una mirada lo entendió aunque fuera por un instante la soledad despareció tras una explosión de colores y sabores.
Abro la puerta del piso entro, mi novia grita desde el cuarto preguntando donde estaba tan tarde, Soñando y caminando un poco susurro mientras me quito la chamarra.
Alexander Naranjo Julio 4 de 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Monólogo Ausente


Cómo despertar de un sueño que se ha convertido en pesadilla, aún consciente que se está soñando y que el sueño se ha convertido en imágenes dolorosas, no imaginaba que alguien que había estado dormido tanto tiempo no pueda controlar sus sueños y sus tiempos aun consciente de todo lo que momento a momento acontece en su existencia, no son más que imágenes que parten de su memoria y transmutan a partir de su imaginación y de todos sus más profundos deseos, acaso soy un juguete en manos de mi mente, mi cuerpo no responde y los monólogos no me bastan, se hacen tan tediosos, recordaré algo de esto, quizás no, algunos dicen que todos los días soñamos mientras dormimos, pero pocas veces los recordamos.
Que día será este? Cuanto tiempo llevo en este letargo?  Y esos murmullos tan familiares y lejanos me están volviendo loco, no siento mi cuerpo, es un sueño un maldito e infernal sueño que no quiere terminar, todo se presenta por retazos, retazos de una existencia vacía y siempre, siempre regreso a mi monólogo, no sé si me libera de perder mi cordura o es parte de mi locura, antes, ya no se hace cuanto, ni siquiera sé si de verdad fue antes o será luego, soñé con un fénix glorioso que volaba sobre un campo dorado que terminaba en un lago negro y muy brillante, no había sol o luna, tan solo un firmamento color vainilla, como un cuadro de Monet que recuerdo mucho, y el ave majestuosa, yo estaba sentado en una colina al lado de un árbol púrpura, admiraba el mítico animal y deseaba surcar el cielo como él lo hacía, apoderarme de lo más alto, hasta que ardió en llamas, era un espectáculo fantástico y antes que las cenizas cayeran al suelo emerge otra joven con un plumaje más brillante en llamas, pero no solo era una vida que renacía frente a mí, imponente y etérea, intocable, inalcanzable y yo me sentí más pequeño, mortal e insignificante, ante esta ave que nunca desaparecería, luego de nuevo todo se apago, la oscuridad regresó y de nuevo los ,murmullos inteligibles a veces demasiado cerca, casi todo el tiempo he pensado que perdí la cordura y que es una laberinto en que mi mente me atrapó y nunca podré regresar a casa.
En mis sueños soy un hombre, al menos así me veo en mis extravagantes aventuras, en lo más profundo de mi subconsciente, un hombre joven de cabello negro, alto, a veces con barba, otras con el cabello largo y la ropa siempre es diferente pero el personaje es el mismo. No recuerdo mi nombre, creo que es porque realmente no lo necesito, tampoco una edad, aquí el tiempo o funciona de la misma forma y además creo que todo lo que pasa y cuanto siento no es más que una idea preconcebida de algo que creí cierto en algún nivel de mi existencia. No veo nada, pero lo presencio todo, soy al mismo tiempo autor, personaje y público en los pequeños teatros que arma mi cabeza, ¿tendré cuerpo?...
Y además como se que existe algo físico que pueda llamar cuerpo que no es un concepto de mi imaginación, nunca he tocado a ninguno de los otros.
-Cállense, cállense, por favor me vuelven loco!
Lo siento es que a veces son como un coro griego gritando mis pecados, se que los tengo porque siento culpa y dolor, será que acaso estoy muerto y estoy en alguna clase o nivel de inferno Dantesco.
Saben a veces sueño con la silueta de una mujer corriendo por un campo lleno de margaritas y solo es su silueta nada mas, corro tras ella, el cielo es violeta en un hermoso y eterno amanecer, nunca la alcanzo solo veo sus formas y mi único anhelo es llegar hasta ella, hasta que desaparece y todo queda en un silencio y una quietud abrumadora, es como si fuera una tormenta, Lilith la mujer tormenta, es un nombre extraño y a veces risible, creo que es el lugar y la escena más recurrente en este espacio en que no me encuentro…
El silencio es insoportable y llenarlo con mi voz o con la que creo que es mi voz, es lo único que me queda para no sentirme desaparecido, es una reafirmación insolente de una existencia improbable, pero es lo único que me queda, y ni eso lo puedo controlar, por que cuando llegan los paseos no puedo decir nada solo soy un espectador, no puedo objetar, gritar y a veces me aterroriza quedarme ahí para siempre o saltar de sueño en sueño hasta que todo sea un collage incontrolable y desenfrenado, en medio de una locura inmediata, quisiera saber si alguien me escucha, o si me pueden hablar, en algunos momentos me invento otras voces y trato de crear conversaciones, pero siempre regreso a mi estúpido monólogo y termino hablando a nada o más bien a nadie. Creo que estoy en el infierno caigo y caigo y no me detengo, ahí viene la luz llega y quedo ciego…..
Nooo!!!!, lo siento ya regresé, eso no era un sueño era una pesadilla, la que más odio y a la que mas temo, si tuviera corazón se me saldría por el pecho o se detendría no se que podría aplicar en este caso, lo odio, odio ese lugar. Lo contaré parte por parte, primero llega la luz y quedo ciego en medio de una caída, lo siguiente que veo es un cielo rojo en medio de unas montañas oscuras, y en el medio hay un lago rojo como la sangre, no, estoy seguro es sangre, caigo en el lago todo es muy confuso trato de nadar, pero es muy espeso y fétido, y cuando logro salir no hay playa ni arena solo piedras, muchos montones de piedras y estoy descalzo.
Todo duele y apesta y empieza a llover, llueve sangre camino hasta lo que parece un árbol, pero está muerto solo son ramas secas, encuentro un sendero de piedras más pequeñas y lo sigo, a lo lejos veo una silueta, pero no es la de Lilith, es una silueta con forma humana, pero igual que a mi mujer tormenta no la alcanzo, hasta que desaparece, sigo un camino de piedras mas pequeñas y llego a un abismo muy oscuro, trato de ver el final de este agujero, pero es negro y enorme no se ve el otro lado, por largo tiempo trato de rodearlo, pero no hay nada más, trato de regresar, pero ahora el camino no está y tras de mí hay una montaña gigantesca, una montaña que termina en abismo, trato de subir, pero mientras más avanzo más cerca está el borde y más inclinada la montaña, así que termino contra una pared y un abismo, pego el cuerpo contra la pared y en un instante el fondo del abismo emerge y la pared se acerca mas y mas, cuando al fin logro ver el fondo del abismo puedo ver siluetas humanas flotando en sangre, otro lago rojo y la pared y el abismo se convierten en uno, trato de gritar y de aferrarme al muro, lo araño con todas mis fuerzas, pero no logro ninguna, caigo inevitablemente al lago, pero justo antes de tocar la sangre se abre la pared y me traga.
Regreso a la oscuridad gritando, es una pesadilla maldita, es un sueño implacable e inclemente, creo que cuando, en algún instante, caiga dentro de ese lago de sangre y tortura, me quedare en ese lugar tan lleno de dolor y mugre, y jamás, jamás podré salir, o gritar o al menos desaparecer……
***
Hola -dijo la mujer, sentada en el fondo de la habitación, justo al lado de la cama.
Como está - pregunto el hombre que acababa de entrar, ella respondió con un tono trágico pero tan doloroso y apagado .
Ahora está mejor, pero hace una hora lo perdimos por dos minutos. Respondió ella.
El hombre bajo el rostro y una lagrima se deslizo por su mejilla y solo salió de sus labios un lo siento, cargado de impotencia y rabia.
Hoy es su cumpleaños, dijo. Le traje flores y una botella de vino.
Ella lloró con tal desesperación que calló sin fuerzas en los brazos de él, que también lloraba.
Si, dijo ella tratando de reponerse, además hace dos años, en una noche como esta, que no despierta.
Alexander Naranjo



martes, 10 de mayo de 2011

Habitarte

Déjame sentir, déjame soñar, déjame vivir, déjame perderme, es tu cuerpo el lugar donde quiero habitar, tus labios, tus manos, tus muslos, tus caderas son mi reino, no hay lugar donde pueda existir mas allá de mi, mas allá de mis pecados y de mis demonios.

Soy esclavo de tu ser, de este sentir, de este momento, a tu lado, soy esclavo de mi otro ser, soy esclavo de ese otro que eres tu, ese otro mujer, que me complementas, que me habitas, que me hieres y me das el paraíso.

No dejes que me pierda, no dejes que el mundo me aleje de tí, llena el camino de migajas de ti, para llegar a una casa, a ese lugar donde ambos habitamos, el uno en el otro.

Alexander Naranjo



jueves, 5 de mayo de 2011

Fragmentos.

I
El monstruo que me carcome por dentro es como el dragón
caído y derrotado que con su ultimo aliento de vida, me hiere 
de forma mortal y su nombre es soledad....


II
A donde va el tiempo que se escurre entre mis manos,
a donde va el amor que atravesó mi corazón,
a donde voy yo, sino fue amor lo que sentí,
a donde va todo aquello vivido,
a donde quedó, sino es el tiempo perdido del amante,
solo queda la fría y oscura soledad de extrañar lo que no existe.


III
Pasa el tiempo lento, demasiado lento y permaneces, 
no se si a pesar de él o por él, por el tiempo que paso 
pensando en ti.
Aún habitas en mi, en mi cuerpo en mis labios, 
en mi corazón, como puedo arrancarte de mi vida
si estas aferrada a mi alma.
Este dulce tormento me deja sin corazón, 
te lo entregue tan fácil, maldita soledad!!!!


Alexander Naranjo





Cadenas

Aquella sensación en los brazos, aquel mal sabor en los labios, el silencio que inunda toda la habitación, el frio en mi costado; ¿qué hora marcará el reloj?; te has ido y te has llevado tu abrazo suave y sensible, te has llevado tus besos agridulces, te has llevado tu risa incontrolable y contagiosa y por ultimo te llevaste tu cuerpo, que incluso en los momentos en que me fuiste arrebatando tus abrazos, tus besos, tu risa al menos sentía el calor de tu piel en ese lado de la cama. Ahhh y tu aroma, es el único que no se va, permanece igual que cadenas atando mis manos y mis tobillos a ese recuerdo aun tibio de tí en mi lecho.
Alexander Naranjo

domingo, 1 de mayo de 2011

HOMENAJE A SABATO:

 Llega la oscura noche que ya había contagiado tu mirada, te vas como un grande entre grandes, un héroe que al fin, antes de cumplir cien años sobre la tierra, parte de ella dejando un maravilloso legado de letras increíbles de obras extraordinarias, dotado de un talento como pocos, te vas, pero en mi corazón  siempre quedará el recuerdo de un escritor sabio, de un gran hombre y de un incansable guerrero por la humanidad y los derechos del prójimo, en una búsqueda constante de la verdad, como lo hiciste en el informe Sábato; obra fundamental en la historia de Argentina una lucha por las víctimas de la junta militar. Más allá de las más profundas pasiones, el dolor y la oscuridad que habitan en el corazón del ser humano, le diste sentido a la existencia de todos los latinoamericanos que conocimos y sufrimos al lado de Juan Pablo Castel, de Martin e incluso de la maravillosa Alejandra a quien en su demencia amamos con una locura literaria, de los que quisimos hallar nuestra propia Alejandra en este tortuosos devenir que nos mostraste a través del ojo argentino en Abaddón. Hoy me despido y homenajeo con estas insulsas letras a un grande de la literatura latinoamericana, un genio, un físico de la novela psicológica. Paz en tu tumba Ernesto, que tu recuerdo y el de tu trabajo por la humanidad permanezcan, no solo en nuestros corazones, sino en la vida de cada uno de los que conoció tu obra.
Alexander Naranjo 30 de abril de 2011.

viernes, 1 de abril de 2011

Recuerdos de soledad.


Cuando llegó a la puerta se quedo ahí parada sostenida en el tiempo, tan solo mirando la cerradura, con las llaves en su mano, no sabía si entrar, era su casa se decía una y otra vez, a pesar de todo esperaba que se encontrara ahí como siempre con una sonrisa en el rostro, por que para ella el no sonreía solo con los labios y la boca mostrando todos sus dientes , para ella el sonreía con todo su rostro con sus ojos, con sus pómulos, con su frente, algunas veces incluso sentía que le sonreía con su cabello negro y siempre bien cortado, ella sentía que cuando él le sonreía y sus ojos llenos de amor y una felicidad infantil, la miraban podía hacer que lo imposible no existiese; esperaba encontrarlo como siempre a esa hora fumando un cigarro y tomando una copa de vino, esperándola para que se sentasen juntos a la mesa y se tomaran la mano, como lo hacían casi todas las noches que llevaban viviendo juntos, por tres años dos meses y seis días.  Inmediatamente vino a su cabeza el día que él se lo propuso, estaban en el parque donde almorzaban juntos dos veces por semana sentados en el pasto con una botella de vino y unos sanduches que él, aficionado a la cocina desde muy joven, preparaba para el deleite del paladar de ella, siempre fue un excepcional cocinero.
Empezaron como todos los que están enamorados, a profesar cuanto se extrañaban , él dijo sin más rodeos – Porque no te vienes a vivir conmigo, no quiero tenerte lejos mas – Ella le respondió que se quería casar no solo convivir con él- directa como siempre lo fue, como siempre que tocaban el tema el atacó el matrimonio y le dió un millón de razones para que ella creyera en el amor y el compromiso que sentía, una semana después tenía  todas sus cosas en su nuevo hogar, y ahora tanto tiempo después, ella estaba ahí, parada frente a la puerta con la llave en la mano sin atreverse a entrar, sin saber si él estaría ahí, por que el ser humano a pesar de sus errores y decisiones , a pesar de la certeza y de la conciencia del alma, siempre guarda esperanza, siempre espera que al final todo salga bien.
Introdujo al fin, la llave, la giro lentamente y con una delicadeza singular, como si esta se pudiese  romper en mil pedazos y quedar rota dentro de la cerradura y sellarla por largo tiempo, aun con el miedo constante y el deseo latente de hallarlo en su sillón favorito con su sonrisa en el rostro  y un abrazo de bienvenida.
Dio unos pasos dentro de la casa que ella había redecorado un año atrás, puso su abrigo en el perchero, su bolso y sus llaves en la mesa que estaba al lado de un espejo alto del tamaño de un hombre alto, muy alto, para que ambos se pudiesen contemplar antes de salir a fiestas, a reuniones con sus amigos o solo para ir a cenar con sus padres, encendió la luz y se asombro al ver su rostro demacrado y sus ojos rojos e hinchados por el llanto, se miro detenidamente y se preguntó cómo su aspecto había cambiado tanto en solo un par de días de angustia y dolor, de separación y cambio.
Dijo con voz temblorosa – Estas ahí?- , y solo el grito desgarrador del silencio contestó, repitió varias veces esperando respuesta, una respuesta que nunca llegó. Porqué no me respondes, habla conmigo, no me ignores, pensaba desde el recibidor y sentía el aroma penetrante a tabaco y merlot casi podía saborearlo, seguía preguntándose una y otra vez sin hallar respuesta y la casa le parecía enorme, silenciosa y tan oscura, quizás como nunca la había notado, es increíble como la memoria nos engaña de forma tal que el recuerdo se puede apoderar del presente y crear en nosotros la ilusión de algo y algunas veces de forma más cruel, de alguien, escuchó que el sillón crujía, se apresuro a entrar a la sala para ver si él estaba ahí, entró con los ojos rebosantes de esperanza, que al ver la habitación completamente vacía, se esfumó, o más bien se convirtió de forma inmediata en la angustia que le había acompañado estos últimos días.
-       Estas despierto?  Dijo ella.
-       Ahora sí, refunfuño él
-       Que pasa por que no duermes? Replicó
-       No sé, estoy triste. Respondió ella.
-       Porque, ahora que hice? Le dijo con una pequeña sonrisa en los labios mientras le acariciaba el rostro a media luz, esa clase de luz que entra a media noche, esa luz furtiva que solo nos deja distinguir formas.
-       Tú no has hecho nada, soy yo soy una tonta, me da tanto miedo que esto termine.
El la abrazo con fuerza y le beso el rostro como si consolara a un niño que no para de llorar, después le dijo:
-       Te Prometo que siempre estaré contigo, te amo demasiado.
Solo miraba el sillón esperando no se qué cosa y las lagrimas empezaron a caer, a brotar de su rostro primero una por una y luego eran demasiadas, se convirtió en un llanto incontenible, se abalanzó sobre el mueble y lo abrazó, aun sentía el calor de su piel y su respiración fuerte y constante.
Cuando sintió su olor aun presente y quizás por muchos años más, porque aquel olor habitaría para siempre en ella, vino a su mente el día que se conocieron. Ella había salido a un bar con uno de los muchos amigos que tenia y el estaba con su mejor amiga quien aun sobrevivía a ese tiempo. En toda la noche no se habían notado, ni una sola vez se habían mirado, hasta que sonó una canción, y cada uno solo y por su lado, salió a bailar y ahí bailando se notaron, se vieron a los ojos, se miraron por un instante que les pareció infinito, se miraron como si viesen en sus almas y en sus corazones, el se acercó y empezó a hablar con ella, sin darse cuenta habían abandonado a sus acompañantes y estaban en la barra hablando de política y ambos con deseos incontenibles de besar al otro, esa noche se besaron, se abrazaron y después empezaron a escribir una historia que ya llevaba más de cuatro años y que por un golpe del destino tenía un desenlace extraordinariamente doloroso.
Entró en la habitación y se preparo un baño para tratar de dormir, sentía el peso de mil años en sus hombros, ella siempre había creído que el tenia un alma antigua y que había vivido demasiado en muy poco tiempo, a veces eso la irritaba, pensando en cuantas había amado y con cuantas había hecho cosas que con ella nunca haría, abrió el armario y se quedo ahí repasando su memoria y tomando sus recuerdo una y otra vez, miraba toda su ropa, que ahora parecía un cumulo de historias de amor perdidas para siempre, trataba de recordar algo que odiara de él, tal vez así sería más fácil, menos doloroso, pero no podía no sabía si era su ausencia o que ambos estaban hechos para compartir sus vidas, pero no podía, no recordaba nada, o al menos un detalle que ella no extrañaría de él.
Cuando se llenó la tina, terminó de sacar su toalla y su ropa de dormir, entró al cuarto de baño y se sentó en la bañera, trato de no pensar más en él, al menos por unos instantes que fueron demasiado cortos, sentía el agua tibia por todo su cuerpo y como un reflejo se vio con él en ese mismo lugar haciendo el amor.
Cuando se acostó, se arropó y tomo una pastilla para dormir, recordó lo que su madre le había dicho esa noche – Quédate conmigo hija, en tu casa te vas a ahogar, sino en lagrimas, en recuerdos-  pero eso era justo lo que ella deseaba, ahogarse en lagrimas y embriagarse en recuerdo, sabía que él no volvería pero se empeñaba en mantener esos recuerdos vivos.
Tomo su bolso y saco un sobre que contenía una carta, al mismo tiempo otro papel salió de este, y cayó al piso, le miró con todo el desprecio que podía mostrar, observó el sobre y tenía su nombre, lentamente lo abrió, era una carta muy arrugada, parecía haber sido leída un millón de veces, empezó a leer.
“ No sabes cuánto dolor habita en mi corazón, mi partida ya es inminente, mi alma y mi corazón se aferran a ti, y a todos los momentos que he vivido contigo, gracias mujer porque me hiciste muy feliz, sé que esto no es fácil para ninguno de los dos, pero lo que ha de ser será, me voy, pero amándote como siempre lo he hecho con gran intensidad, fuerza y mucha humildad; queriéndote hacer tan feliz como lo he sido siempre a tu lado…  Espero que perdones mis caprichos y errores, espero que nunca olvides cuanto te amo y que no importa la distancia, el tiempo y el mundo mismo, te prometo que siempre estaré a tu lado.    Te Amo”.
La fecha era de tres días atrás, las lagrimas no paraban y los lamentos eran desgarradores, dobló la carta lentamente y la puso de nuevo en el bolso, miró el papel doblado en cuatro que estaba en el piso y trató de ignorarlo apagó la lámpara y recostó su cabeza en la almohada, y tal vez en sus sueños escuchó la voz de su amado y sintió su abrazo fuerte y protector mientras decía –Te prometo que siempre estaré a tu lado…            y mientras se dormía y recordaba las palabras del médico dos días atrás,
--“Señora lo siento su esposo falleció…..”.
Por: Alexander Naranjo