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martes, 28 de diciembre de 2010

Las rodillas destrozadas.

-A veces caemos demasiado fuerte o desde un lugar muy alto y es tan complicado levantarse-

Pensaba esta mañana, luego de un letargo de mas de un mes, tantas cosas juntas, tantas personas a su lado, era como si el mundo se le cayera a pedazos y esos pedazos lo siguieran a todos lados incesantes, inmutables como fantasmas reclamando por su venganza a su asesino, y él en su infinita estupidez no quería a nada o a nadie cerca. Estaba seguro que solo podría levantarse de su caída y lamer sus heridas como el león que anhelaba ser, pero tan solo era un gatito asustado en un rincón de su banal existencia.

Recuerda con dolor y mal sabor en la boca los instantes de soledad en su habitación tirado sobre su dorso repasando como un loco cada instante del ultimo año, pero mas que nada sus errores garrafales, como le gustaba alejar a las personas y como se vanagloriaba del gran poder sobre si y su soledad, y mientras lo decía, al idiota le caían lágrimas por el rostro, le dolían mucho sus rodillas, el punto de apoyo donde imaginaba que todo su cuerpo había caído.

A veces cambiaba de posición, aunque la verdad la otra era aun mas patética como un nene pequeño en el vientre de su madre, nunca he sido un fanático del termino fetal me parece estéticamente horrible y deshumanizante, pero así se acomodaba de vez en vez en su cama, que ya no lo soportaba ni un poco, se quejaba para sus adentros, era un pequeño pero constante quejido doloroso, aunque sonaba mas a un mantra, no lo se, tal vez era su manera de curar sus rodillas raspadas y su alma resquebrajada.

A pesar de nunca compartir su forma de actuar frente a los problemas que la vida le ponía en frente y a veces arriba o abajo, el siempre salia victorioso, pero se dio cuenta de algo esta mañana mientras se afeitaba, que con el tiempo es mas difícil levantarse... sino cambia lo que debe cambiar y a partir de ese día decidió rotundamente que cambiaría su rutina para su bien mental y la seguridad de sus amigos cercanos, ya no mataría una vez por semana, lo haría una vez al mes, yo aplaudí el inconmensurable avance.

Me parece maravilloso y confío en que con el tiempo deje ese terrible habito, aunque como ser humano esclavo de sus vicios y sus pasiones lo dudo un poco.

Por: Alexánder Naranjo

sábado, 18 de diciembre de 2010

Crónica: Neiva, un pequeño recorrido por el San Pedro.

Crónica: Neiva, un pequeño recorrido por el San Pedro.

Lugar: Neiva

Fiestas de San Pedro 2010

Aquel instante en que cruzo la puerta del bus choco con el inevitable calor de esta pequeña urbe al sur de Colombia, el sol y el sofoco de una mañana neivana, luego de un viaje de alrededor once horas desde Medellín, en una noche lluviosa y tras una película terrible; al fin llego a mi destino, la ciudad de Neiva y las fiestas de San Pedro.

Neiva es la capital del departamento del Huila, aunque cuidad por definición tiene la estructura de un pueblo típico del sur de Colombia y su territorio es pequeño a diferencia de las grandes ciudades como Bogota o Medellín, aunque su riqueza no es solo cultural, sino histórica y turística es igual a la de cualquier sitio de interés de nuestro país, tiene una vista incomparable del río Magdalena, una gran riqueza y diversidad gastronomica; al estar tan cerca de lugares tan visitados como el desierto de la Tatacoa y el mismo San Agustín, hace de esta ciudad un lugar necesario dentro del turismo nacional.

Las fiestas de San Pedro y el Reinado Nacional del Bambuco son la mayor feria y el centro del turismo, se realizan de manera anual y con la participación de delegaciones de todo el país.

El ambiente festivo, la parranda, el bambuco, los sombreros, los vestidos tradicionales, todo aquello rueda sin cesar en un mar de rostros que te saluda sonriente y te repite sin parar – ¿Que mas vecino?

Las sonrisas de las mujeres llenas de picardía y su hermosa piel canela al sol te hace sudar un poco mas, mientras recorro las calles de la ciudad, un poco intoxicado por sus olores y sabores, perdido entre el asado Huilense, la lechona, los juan valerios y su pintoresco sabor me pierdo en algo distinto que me atrae y me distrae al mismo tiempo.

Los Opitas son personas amables, pero de sangre efervescente, con un gran amor por su tierra, una enorme conciencia social, les encanta hablar de su hogar, de las cosas bellas que tienen, de aquellos lugares que como paisa debo conocer; al final me invento un mapa turístico mental de los lugares que conozco; hay uno que esta destinado para ver los sitios turísticos dentro de la ciudad los hermosos monumentos y las maravillosas esculturas que están regadas por todos los parques, edificios y sitios de interés, los mitos y leyendas y los homenajes al maestro Jorge Villamizar y su grandiosa música que llena al huilense de orgullo, recorro edificios llenos de historias que cambian de sentido según el transeúnte.

Mas tarde me enfrento al maravilloso, imponente y bohemio río de La Magdalena en sus playas me siento a escribir unas cuantas letras y trato de capturar la esencia inspiradora e indomable que me transmite; tomo un par de fotos, me dejo llevar por su brisa que me encanta como una sirena y me atrae pero con gaitas, tambores, guitarras y acordeones, siento que me trasporta por su cause y me enamoro mas y mas de este gigante que atraviesa mi tierra. Este monstruo grandioso que ha servido de inspiración tanto para la literatura, la música y el cine de nuestro país se muestra en todo su potencial a un lado de la ciudad donde esta situado el malecón, un lugar esplendido para deleitar no solo los ojos con la majestuosa vista del río, sino el paladar con los mejores platos típicos y no solo del sur colombiano, incluso los platos mas tradicionales de Antioquia con un toque muy particular que solo la cocina neivana le puede otorgar.

El deleite es completo se pueden sentar en una cena temprana y ver un hermoso atardecer en un cielo limpio, transparente de un azul profundo que se refleja de una forma indescriptible sobre el lento y poderoso cause del río, es un espectáculo que solo se siente una vez en la vida.

El primer desfile al que asisto me toma por sorpresa, la gente desborda las calles en un terrible calor de casi 40 grados, todos sonríen, gritan y cantan al son de las comparsas y los carros alegóricos preparados en su mayoría por estudiantes de artes de la Universidad Sur colombiana La fiesta es completa.

Mientras recorro el malecón en medio del desfile principal el ambiente no podría ser mas festivo los niños y niñas van vestidos con sus pequeños trajes típicos, sus pequeños vestidos llenos de flores, son faldas largas la mayoría hechas a mano por sus madres y abuelas que les transmiten todo el amor por sus costumbres y hasta el mas insignificante detalle es muy importante para mantener vivas sus practicas, la mayoría de las personas saben bailar el bambuco y el sanjuanero desde muy pequeños, les inculcan el amor por su tierra y por todo aquello que hace parte de sus practicas culturales y sociales. Los comercios se cierran y los horarios laborales cambian, la vida y el ritmo de la ciudad se rige a favor de las celebraciones para que todos puedan participar y estar presentes en ellas, la pequeña urbe gira alrededor de su Feria, de sus reinas y de todos los movimientos culturales que el momento les otorga; obras de teatro, comparsas, conciertos de música popular, todas las ventas ambulantes que ofrecen desde lechona y asado huilense; el asado es el plato típico mas representativo de Neiva consiste en tomar al cerdo en su totalidad y meterlo en un horno con forma de iglú, añadiéndole muchas especias típicas de la cocina opita y lo dejan por varias horas dentro en una cocción lenta que le brinda un delicioso sabor ahumado con toques agridulces, es una delicia; también se encuentran jugos, una gran variedad de cervezas frías, los licores se sirven fríos desde el aguardiente doble Anís y el ron salen de la nevera para las mesas improvisadas de los sedientos opitas y claro los turistas que colman la ciudad.

Las fiestas terminan ya avanzada la madrugada algunas incluso no terminan, simplemente en este tiempo para el habitante de Neiva la parranda hace parte de su itinerario todo se acomoda desde la familia y los amigos hasta el trabajo, las personas anhelan y esperan con grandes expectativas las Fiestas de San Pedro y la verdad lo hacen con toda la razón es un momento maravilloso en que quieren mostrar todo lo que son y toda la historia de sus costumbres, es el instante cumbre del opita para el resto del país y la fiesta no termina hasta que coronan la ultima reina y recogen la ultima tienda

Siempre que alguien visita una tierra diferente, lo primero que hacen es llevarlo a todos los lugares bonitos y sitios representativos que son iconos de la ciudad del anfitrión, en este viaje, luego de recorrer varias veces los parajes más importantes de Neiva, fortalecí mi teoría, la verdadera riqueza del mundo no esta en los edificios o plazas, no esta en el pavimento o en la madera esta en las personas, en los seres humanos que encuentras en tu camino, en Neiva tuve la fortuna de conocer personas de todo tipo; desde maravillosas mujeres, hermosas mujeres trabajadoras fuertes e incansables, hombres sabios y grandes amigos, hermanos y padres, madres que consienten y aman con un cariño desbordado, personas maravillosas que siempre estuvieron ahí para ayudarme, para mostrarme el resto de la belleza de esta joya ubicada muy al sur de mi hogar , lleno de hermosas mujeres que no temen mostrar algo de piel, claro, gracias al calor que no da cuartel; la sangre que corre por las venas de los neivanos hierve, se siente cuando hablan de su pueblo, de su ciudad, del Huila y el orgullo opita; de sus costumbres de sus fiestas, de sus reinas, del San Pedro y todos sus desfiles del bambuco y el Sanjuanero.

En fin, fue un viaje maravilloso cerca, pero tan lejos de mi hogar, con colombianos tan diferentes a los paisas, tan arraigados a una cultura con grandes diferencias que la hacen de una riqueza invaluable dentro del ámbito cultural colombiano, Neiva es un destino al que todos deberíamos llegar al menos una vez en nuestra existencia.

Farid Alexander Naranjo

Crónica Congreso de Historia 2010 Bogotá

Segunda Crónica

Bogota Congreso de historia 2010.

De nuevo me reencuentro con mi urbe favorita, llena de frío, de pavimento, de gris y de tantos colores que colman esta maravillosa ciudad, habitada no solo de colombianos, sino de tantos ciudadanos del mundo, un lugar que es el cúmulo cultural de nuestro país.

La lluvia de la mañana nos acoge, es un grupo de alrededor ochenta aspirantes a historiadores, ochenta seres de casi la misma calaña hambrientos de conocimiento, de cultura, de arte, de saber, de conocer y aportar, tanto en la elite del saber histórico, así como de trasgredir los espacios mas oscuros llenos de café y tabaco, de aquellas aulas del saber en el día con todos los maestros del área y en la noche de vampiros y hechicería colmando los café Bar sentados en los patios de estos sitios, que son maravillosas casa antiguas llenas de historias de fantasmas y de vida; el olor del café colombiano y el irradiante bullicio al calor del aguardiente, se diverge entre tantos temas, sabores y olores, se pasa de lo gastronomico a la política en un solo instante, del saber incomprensible a la coherencia magnifica a la que pueden llegar los estudiantes de una universidad publica.

El frío ha sido interminable, los días y las noches te enseñan que estas en la capital, tantas cosas para aprender y tantos lugares para recorrer y tanta gente para conocer, mi primera caminata empieza en la estación Jiménez, bajo del Transmilenio algo dormido y subo rápidamente, pero sin perder detalle alguno, digiero cada cosa que veo durante el caos del centro, San Victorino y subo hasta la Plaza de Bolívar, la gente el ruido los locales comerciales, los vendedores en los lugares o ambulantes todo es muy similar a mi amada Medellín, paso a mi Barrio favorito La Candelaria, casas antiguas, iglesias y una arquitectura colonial deliciosa, disminuyo el paso y voy contagiándome del tiempo que me traga, me transporta por estas hermosas y antiguas casas, por sus pequeñas e intransitables calles.

Visito lugares de maravilloso interés dicen, primero tengo la suerte de conocer a uno de los coordinadores de la biblioteca Virgilio Barco una de las mas bellas de nuestro país no solo por la calidad del servicio que presta, sino su arquitectura es simplemente grandiosa, llena de jardines y su ubicación dentro de la ciudad es privilegiada, al frente del parque Simon Bolívar fue diseñada para que desde el interior de los edificios el exterior siempre se vea verde los jardines y el parque, además del parque Virgilio Barco que la rodea; la vista es maravillosa para este pulmón dentro de la urbe.

Visito la plaza de Bolívar y me asombra la gran cantidad de palomas que habitan este símbolo iconizado de la ciudad, hay mas aves que seres humanos, me tomo un café en una

esquina y trato de pensar en el hecho que estoy en el centro de la autoridad en Colombia a unas pocas cuadras esta el presidente y pasando la calle el senado me siento indignado

pago el café y me marcho el sentimiento es de rabia y frustración, creo que continuare con mi viaje sin política, que sea mas un viaje del corazón y del saber.

En la noche nos tomamos la torre Colpatria y nos topamos con la vista de una ciudad imponente, es un gigante, hasta Medellín se ve pequeña desde la punta de este monstruo de cemento erguido en el centro, atrás los cerros se ven cerca y casi a nuestra altura, se extienden las calles como venas y arterias colmadas de luces de vehículos, de personas; es una experiencia que te demuestra lo pequeño que eres en el universo.

Al descender los mas de 45 pisos decido caminar por la séptima, es viernes y la vía es peatonal es una Calle para que el bogotano se la tome, camine y disfrute por mas de diez cuadras de la vida en la capital las ventas ambulantes los teatros callejeros al frente del teatro municipal Jorge Eliécer Gaitán, los artesanos y toda clase de artículos se ofrecen en las aceras y los miles de transeúntes se deleitan buscando en el azar de hallar un buen libro por mil pesos o comer algo que les llame la atención, creo que es uno de los momentos de mi viaje que mas me gusta, en una avenida principal encontrar un microcosmos de Colombia hirviendo en el frío de una noche de viernes en mi ciudad favorita.

Paso por las aulas llenando mi cabeza de más ideas, controversias, versiones, visiones y hallazgos de mi historia y sobre todo del bicentenario, de aula en aula me entrego al sonido de aquellos que pronto serán mis colegas, lo hago con respeto y mucha devoción por mi ciencia, pero siempre presto a ser critico con todo aquello que creo o no.

El congreso termina y quedan muchos vacíos quizás mis expectativas eran altas pero queda mucho por aprender y por reconocer una semana es un lapso de tiempo demasiado corto, en la noche transcribiré todo y hoy fue el final de academia, solo queda la noche para terminar este maravilloso viaje.

Sentado en el que a partir de hoy será mi Café favorito en Bogota trascribo parte de todo lo que he sentido y palpitado durante este viaje, es una casa antigua con un patio en el centro, venden deliciosos cafés negros y llenos de aroma y sabor, se transporta entre rock`n roll y toda clase de caminantes que transitan por la bogota vieja en pleno Chorro de Quevedo, el corazón de la primera fundación de la ciudad es inevitable el ambiente bohemio, entre los sabores del licor que pasa de mano en mano para regresar al primero, el tabaco y su olor inundan el frío capitalino, los malabares y los cuenteros se toman la noche, se respira un ambiente noctámbulo lleno de seres de la noche y sus historias, los une desde el hogar hasta la vida juntos, amores entreverados, discursos políticos o poesía callejera que al final vienen siendo lo mismo, todo un cúmulo de seres que habitan mas allá de si mismos y de su realidad, seres que colman la noche con su música, su licor y sus sueños perdidos, en un país que se nos desangra y la mejor forma de lidiar con esto desde este maravilloso inframundo de colores oscuros y sabores demasiado fuertes para el resto de los mortales, son tan solo las trincheras de la revolución del alma y del corazón.

Farid Alexander Naranjo