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lunes, 4 de julio de 2011

TRIADA

I   PARTE
Soñando:
La noche inunda mi ser, una larga caminata en medio del frío y algo de lluvia, una lluvia tenue e imperceptible que me abriga dulce y tan suave como el terciopelo, eso es, son gotas de terciopelo que caen bajo la luz de la luna, incluso en medio de la mas profunda soledad y aunque puede ser tan embriagante, es muy importante, tan solo hallar otro ser, ese otro que pueda estar sintiendo, pensando algo similar, un ser para identificarse que mitigue aquel poderoso y oscuro sentimiento de soledad.
Paso al lado de una joven muy hermosa con una correa que al final tiene un perro, el animal se acerca y olfatea mis botas, miro a la joven, no llega a los veinte años, me sonríe cariñosamente, le replico la sonrisa y hago un comentario tonto sobre el clima, hablamos y damos un paseo juntos, me cuanta que es mi vecina hace cuatro años, que nos encontramos casi todos los días en el elevador y en el pasillo, que incluso estudia en la universidad donde dicto algunas clases, es increíble como la rutina de tu existencia elimina tu percepción de los otros y lo mas importante, la belleza que habita en cada uno de nosotros.
Al final la acompaño a la puerta de su apartamento, de la nada surge como una fuerza natural, incontrolable, me besa en la boca, no puedo evitarlo es un beso cálido, dulce, sabe a fresa, huele a canela, termina el beso me mira profundamente y con su mano libre acaricia mi mejilla como si toda la ternura del mundo habitara en un solo gesto que parece etéreo, imperceptible, pero logro sentir cada uno de sus dedos recorriendo lentamente mi rostro es un instante de una belleza profunda, como una explosión de colores que dura un segundo y luego se pierde en la oscuridad. Se pierde tras la puerta de su hogar.
Camino unos pasos hasta la puerta de mi apartamento, me quedo unos segundos ante la puerta como si abrir fuera el fin de un maravilloso momento donde no era yo, era otro, un personaje de alguna de mis historias que se enfrentó a la inmensidad del universo, a  la belleza y a la sincronía de un día normal que se convierte en algo misterioso y que halló lo que buscaba, alguien que con un gesto y una mirada lo entendió aunque fuera por un instante la soledad despareció tras una explosión de colores y sabores.
Abro la puerta del piso entro, mi novia grita desde el cuarto preguntando donde estaba tan tarde, Soñando y caminando un poco susurro mientras me quito la chamarra.
Alexander Naranjo Julio 4 de 2011

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