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sábado, 18 de diciembre de 2010

Crónica: Neiva, un pequeño recorrido por el San Pedro.

Crónica: Neiva, un pequeño recorrido por el San Pedro.

Lugar: Neiva

Fiestas de San Pedro 2010

Aquel instante en que cruzo la puerta del bus choco con el inevitable calor de esta pequeña urbe al sur de Colombia, el sol y el sofoco de una mañana neivana, luego de un viaje de alrededor once horas desde Medellín, en una noche lluviosa y tras una película terrible; al fin llego a mi destino, la ciudad de Neiva y las fiestas de San Pedro.

Neiva es la capital del departamento del Huila, aunque cuidad por definición tiene la estructura de un pueblo típico del sur de Colombia y su territorio es pequeño a diferencia de las grandes ciudades como Bogota o Medellín, aunque su riqueza no es solo cultural, sino histórica y turística es igual a la de cualquier sitio de interés de nuestro país, tiene una vista incomparable del río Magdalena, una gran riqueza y diversidad gastronomica; al estar tan cerca de lugares tan visitados como el desierto de la Tatacoa y el mismo San Agustín, hace de esta ciudad un lugar necesario dentro del turismo nacional.

Las fiestas de San Pedro y el Reinado Nacional del Bambuco son la mayor feria y el centro del turismo, se realizan de manera anual y con la participación de delegaciones de todo el país.

El ambiente festivo, la parranda, el bambuco, los sombreros, los vestidos tradicionales, todo aquello rueda sin cesar en un mar de rostros que te saluda sonriente y te repite sin parar – ¿Que mas vecino?

Las sonrisas de las mujeres llenas de picardía y su hermosa piel canela al sol te hace sudar un poco mas, mientras recorro las calles de la ciudad, un poco intoxicado por sus olores y sabores, perdido entre el asado Huilense, la lechona, los juan valerios y su pintoresco sabor me pierdo en algo distinto que me atrae y me distrae al mismo tiempo.

Los Opitas son personas amables, pero de sangre efervescente, con un gran amor por su tierra, una enorme conciencia social, les encanta hablar de su hogar, de las cosas bellas que tienen, de aquellos lugares que como paisa debo conocer; al final me invento un mapa turístico mental de los lugares que conozco; hay uno que esta destinado para ver los sitios turísticos dentro de la ciudad los hermosos monumentos y las maravillosas esculturas que están regadas por todos los parques, edificios y sitios de interés, los mitos y leyendas y los homenajes al maestro Jorge Villamizar y su grandiosa música que llena al huilense de orgullo, recorro edificios llenos de historias que cambian de sentido según el transeúnte.

Mas tarde me enfrento al maravilloso, imponente y bohemio río de La Magdalena en sus playas me siento a escribir unas cuantas letras y trato de capturar la esencia inspiradora e indomable que me transmite; tomo un par de fotos, me dejo llevar por su brisa que me encanta como una sirena y me atrae pero con gaitas, tambores, guitarras y acordeones, siento que me trasporta por su cause y me enamoro mas y mas de este gigante que atraviesa mi tierra. Este monstruo grandioso que ha servido de inspiración tanto para la literatura, la música y el cine de nuestro país se muestra en todo su potencial a un lado de la ciudad donde esta situado el malecón, un lugar esplendido para deleitar no solo los ojos con la majestuosa vista del río, sino el paladar con los mejores platos típicos y no solo del sur colombiano, incluso los platos mas tradicionales de Antioquia con un toque muy particular que solo la cocina neivana le puede otorgar.

El deleite es completo se pueden sentar en una cena temprana y ver un hermoso atardecer en un cielo limpio, transparente de un azul profundo que se refleja de una forma indescriptible sobre el lento y poderoso cause del río, es un espectáculo que solo se siente una vez en la vida.

El primer desfile al que asisto me toma por sorpresa, la gente desborda las calles en un terrible calor de casi 40 grados, todos sonríen, gritan y cantan al son de las comparsas y los carros alegóricos preparados en su mayoría por estudiantes de artes de la Universidad Sur colombiana La fiesta es completa.

Mientras recorro el malecón en medio del desfile principal el ambiente no podría ser mas festivo los niños y niñas van vestidos con sus pequeños trajes típicos, sus pequeños vestidos llenos de flores, son faldas largas la mayoría hechas a mano por sus madres y abuelas que les transmiten todo el amor por sus costumbres y hasta el mas insignificante detalle es muy importante para mantener vivas sus practicas, la mayoría de las personas saben bailar el bambuco y el sanjuanero desde muy pequeños, les inculcan el amor por su tierra y por todo aquello que hace parte de sus practicas culturales y sociales. Los comercios se cierran y los horarios laborales cambian, la vida y el ritmo de la ciudad se rige a favor de las celebraciones para que todos puedan participar y estar presentes en ellas, la pequeña urbe gira alrededor de su Feria, de sus reinas y de todos los movimientos culturales que el momento les otorga; obras de teatro, comparsas, conciertos de música popular, todas las ventas ambulantes que ofrecen desde lechona y asado huilense; el asado es el plato típico mas representativo de Neiva consiste en tomar al cerdo en su totalidad y meterlo en un horno con forma de iglú, añadiéndole muchas especias típicas de la cocina opita y lo dejan por varias horas dentro en una cocción lenta que le brinda un delicioso sabor ahumado con toques agridulces, es una delicia; también se encuentran jugos, una gran variedad de cervezas frías, los licores se sirven fríos desde el aguardiente doble Anís y el ron salen de la nevera para las mesas improvisadas de los sedientos opitas y claro los turistas que colman la ciudad.

Las fiestas terminan ya avanzada la madrugada algunas incluso no terminan, simplemente en este tiempo para el habitante de Neiva la parranda hace parte de su itinerario todo se acomoda desde la familia y los amigos hasta el trabajo, las personas anhelan y esperan con grandes expectativas las Fiestas de San Pedro y la verdad lo hacen con toda la razón es un momento maravilloso en que quieren mostrar todo lo que son y toda la historia de sus costumbres, es el instante cumbre del opita para el resto del país y la fiesta no termina hasta que coronan la ultima reina y recogen la ultima tienda

Siempre que alguien visita una tierra diferente, lo primero que hacen es llevarlo a todos los lugares bonitos y sitios representativos que son iconos de la ciudad del anfitrión, en este viaje, luego de recorrer varias veces los parajes más importantes de Neiva, fortalecí mi teoría, la verdadera riqueza del mundo no esta en los edificios o plazas, no esta en el pavimento o en la madera esta en las personas, en los seres humanos que encuentras en tu camino, en Neiva tuve la fortuna de conocer personas de todo tipo; desde maravillosas mujeres, hermosas mujeres trabajadoras fuertes e incansables, hombres sabios y grandes amigos, hermanos y padres, madres que consienten y aman con un cariño desbordado, personas maravillosas que siempre estuvieron ahí para ayudarme, para mostrarme el resto de la belleza de esta joya ubicada muy al sur de mi hogar , lleno de hermosas mujeres que no temen mostrar algo de piel, claro, gracias al calor que no da cuartel; la sangre que corre por las venas de los neivanos hierve, se siente cuando hablan de su pueblo, de su ciudad, del Huila y el orgullo opita; de sus costumbres de sus fiestas, de sus reinas, del San Pedro y todos sus desfiles del bambuco y el Sanjuanero.

En fin, fue un viaje maravilloso cerca, pero tan lejos de mi hogar, con colombianos tan diferentes a los paisas, tan arraigados a una cultura con grandes diferencias que la hacen de una riqueza invaluable dentro del ámbito cultural colombiano, Neiva es un destino al que todos deberíamos llegar al menos una vez en nuestra existencia.

Farid Alexander Naranjo

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