Segunda Crónica
Bogota Congreso de historia 2010.
De nuevo me reencuentro con mi urbe favorita, llena de frío, de pavimento, de gris y de tantos colores que colman esta maravillosa ciudad, habitada no solo de colombianos, sino de tantos ciudadanos del mundo, un lugar que es el cúmulo cultural de nuestro país.
La lluvia de la mañana nos acoge, es un grupo de alrededor ochenta aspirantes a historiadores, ochenta seres de casi la misma calaña hambrientos de conocimiento, de cultura, de arte, de saber, de conocer y aportar, tanto en la elite del saber histórico, así como de trasgredir los espacios mas oscuros llenos de café y tabaco, de aquellas aulas del saber en el día con todos los maestros del área y en la noche de vampiros y hechicería colmando los café Bar sentados en los patios de estos sitios, que son maravillosas casa antiguas llenas de historias de fantasmas y de vida; el olor del café colombiano y el irradiante bullicio al calor del aguardiente, se diverge entre tantos temas, sabores y olores, se pasa de lo gastronomico a la política en un solo instante, del saber incomprensible a la coherencia magnifica a la que pueden llegar los estudiantes de una universidad publica.
El frío ha sido interminable, los días y las noches te enseñan que estas en la capital, tantas cosas para aprender y tantos lugares para recorrer y tanta gente para conocer, mi primera caminata empieza en la estación Jiménez, bajo del Transmilenio algo dormido y subo rápidamente, pero sin perder detalle alguno, digiero cada cosa que veo durante el caos del centro, San Victorino y subo hasta
Visito lugares de maravilloso interés dicen, primero tengo la suerte de conocer a uno de los coordinadores de la biblioteca Virgilio Barco una de las mas bellas de nuestro país no solo por la calidad del servicio que presta, sino su arquitectura es simplemente grandiosa, llena de jardines y su ubicación dentro de la ciudad es privilegiada, al frente del parque Simon Bolívar fue diseñada para que desde el interior de los edificios el exterior siempre se vea verde los jardines y el parque, además del parque Virgilio Barco que la rodea; la vista es maravillosa para este pulmón dentro de la urbe.
Visito la plaza de Bolívar y me asombra la gran cantidad de palomas que habitan este símbolo iconizado de la ciudad, hay mas aves que seres humanos, me tomo un café en una
esquina y trato de pensar en el hecho que estoy en el centro de la autoridad en Colombia a unas pocas cuadras esta el presidente y pasando la calle el senado me siento indignado
pago el café y me marcho el sentimiento es de rabia y frustración, creo que continuare con mi viaje sin política, que sea mas un viaje del corazón y del saber.
En la noche nos tomamos la torre Colpatria y nos topamos con la vista de una ciudad imponente, es un gigante, hasta Medellín se ve pequeña desde la punta de este monstruo de cemento erguido en el centro, atrás los cerros se ven cerca y casi a nuestra altura, se extienden las calles como venas y arterias colmadas de luces de vehículos, de personas; es una experiencia que te demuestra lo pequeño que eres en el universo.
Al descender los mas de 45 pisos decido caminar por la séptima, es viernes y la vía es peatonal es una Calle para que el bogotano se la tome, camine y disfrute por mas de diez cuadras de la vida en la capital las ventas ambulantes los teatros callejeros al frente del teatro municipal Jorge Eliécer Gaitán, los artesanos y toda clase de artículos se ofrecen en las aceras y los miles de transeúntes se deleitan buscando en el azar de hallar un buen libro por mil pesos o comer algo que les llame la atención, creo que es uno de los momentos de mi viaje que mas me gusta, en una avenida principal encontrar un microcosmos de Colombia hirviendo en el frío de una noche de viernes en mi ciudad favorita.
Paso por las aulas llenando mi cabeza de más ideas, controversias, versiones, visiones y hallazgos de mi historia y sobre todo del bicentenario, de aula en aula me entrego al sonido de aquellos que pronto serán mis colegas, lo hago con respeto y mucha devoción por mi ciencia, pero siempre presto a ser critico con todo aquello que creo o no.
El congreso termina y quedan muchos vacíos quizás mis expectativas eran altas pero queda mucho por aprender y por reconocer una semana es un lapso de tiempo demasiado corto, en la noche transcribiré todo y hoy fue el final de academia, solo queda la noche para terminar este maravilloso viaje.
Sentado en el que a partir de hoy será mi Café favorito en Bogota trascribo parte de todo lo que he sentido y palpitado durante este viaje, es una casa antigua con un patio en el centro, venden deliciosos cafés negros y llenos de aroma y sabor, se transporta entre rock`n roll y toda clase de caminantes que transitan por la bogota vieja en pleno Chorro de Quevedo, el corazón de la primera fundación de la ciudad es inevitable el ambiente bohemio, entre los sabores del licor que pasa de mano en mano para regresar al primero, el tabaco y su olor inundan el frío capitalino, los malabares y los cuenteros se toman la noche, se respira un ambiente noctámbulo lleno de seres de la noche y sus historias, los une desde el hogar hasta la vida juntos, amores entreverados, discursos políticos o poesía callejera que al final vienen siendo lo mismo, todo un cúmulo de seres que habitan mas allá de si mismos y de su realidad, seres que colman la noche con su música, su licor y sus sueños perdidos, en un país que se nos desangra y la mejor forma de lidiar con esto desde este maravilloso inframundo de colores oscuros y sabores demasiado fuertes para el resto de los mortales, son tan solo las trincheras de la revolución del alma y del corazón.
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