-A veces caemos demasiado fuerte o desde un lugar muy alto y es tan complicado levantarse-
Pensaba esta mañana, luego de un letargo de mas de un mes, tantas cosas juntas, tantas personas a su lado, era como si el mundo se le cayera a pedazos y esos pedazos lo siguieran a todos lados incesantes, inmutables como fantasmas reclamando por su venganza a su asesino, y él en su infinita estupidez no quería a nada o a nadie cerca. Estaba seguro que solo podría levantarse de su caída y lamer sus heridas como el león que anhelaba ser, pero tan solo era un gatito asustado en un rincón de su banal existencia.
Recuerda con dolor y mal sabor en la boca los instantes de soledad en su habitación tirado sobre su dorso repasando como un loco cada instante del ultimo año, pero mas que nada sus errores garrafales, como le gustaba alejar a las personas y como se vanagloriaba del gran poder sobre si y su soledad, y mientras lo decía, al idiota le caían lágrimas por el rostro, le dolían mucho sus rodillas, el punto de apoyo donde imaginaba que todo su cuerpo había caído.
A veces cambiaba de posición, aunque la verdad la otra era aun mas patética como un nene pequeño en el vientre de su madre, nunca he sido un fanático del termino fetal me parece estéticamente horrible y deshumanizante, pero así se acomodaba de vez en vez en su cama, que ya no lo soportaba ni un poco, se quejaba para sus adentros, era un pequeño pero constante quejido doloroso, aunque sonaba mas a un mantra, no lo se, tal vez era su manera de curar sus rodillas raspadas y su alma resquebrajada.
A pesar de nunca compartir su forma de actuar frente a los problemas que la vida le ponía en frente y a veces arriba o abajo, el siempre salia victorioso, pero se dio cuenta de algo esta mañana mientras se afeitaba, que con el tiempo es mas difícil levantarse... sino cambia lo que debe cambiar y a partir de ese día decidió rotundamente que cambiaría su rutina para su bien mental y la seguridad de sus amigos cercanos, ya no mataría una vez por semana, lo haría una vez al mes, yo aplaudí el inconmensurable avance.
Me parece maravilloso y confío en que con el tiempo deje ese terrible habito, aunque como ser humano esclavo de sus vicios y sus pasiones lo dudo un poco.
Por: Alexánder Naranjo
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